Atado sin poder moverse, sin agua ni comida y sentado sobre sus propios desechos.

Los perros, independientemente de la raza, necesitan ejercitarse, jugar y convivir con sus humanos y otros animales, pero hay personas que no logran empatizar con estos peluditos y sin tentarse el corazón los condenan a una vida de sufrimiento.

Por desgracia, eso ocurrió con Max, un pitbull que fue hallado en Nueva Jersey, Estados Unidos, encadenado a un árbol, pero tan fuertemente atado que ni siquiera tenía espacio o posibilidad de moverse tan siquiera un poco. Por si no fuera suficiente, el pobre perro no tenía agua ni comida y estaba día y noche así, sentado sobre sus propios desechos.

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Fue una noche a finales de septiembre cuando Kerry Haney, voluntaria de un centro de rescate, recibió varias llamadas y mensajes alertándola de la situación de Max. En entrevista para The Dodo, Kerry dijo:

Recibí seis llamadas telefónicas, una docena de mensajes de texto y cientos de etiquetas (en Facebook) sobre un perro, encadenado a un árbol en Swedesboro, muriendo de hambre. Su cabeza estaba atrapada con candado en una posición en la que no podía moverla ni un poco. No había comida, ni agua, y él estaba sentado en sus propias heces y orina. En mi pijama, fui a la dirección que me enviaron para ver si este perro estaba allí y si había alguna posibilidad de hablar con la familia para ver si podía ayudar.

En plena madrugada, Kerry se dirigió al domicilio y no encontró al perro, por lo que llamó al Departamento de Policía de Woolwich Township, quienes para su sorpresa ya estaban enterados de la situación y habían acudido a la casa para resolver el problema.

Fue un poco doloroso porque solo pudimos esperar durante unos días, mientras que la policía hizo lo necesario para quitarle el perro al dueño.

Por suerte para Max, la policía finalmente lo pudo llevar al Refugio de Animales del Condado de Gloucester. Ahí fue cuidado hasta el 6 de octubre, cuando su dueño fue declarado culpable de maltrato animal y multado.

El refugio de Kerry quería la custodia de Max, pero al principio el Refugio Municipal quiso conservarlo, hasta que Max fue diagnosticado con gusano del corazón y falló algunas de las pruebas básicas de comportamiento del refugio.

Desde entonces, Max vive en el refugio “Don’t Bully Us Rescue”, al cuidado de Kerry:

Max es un cachorro en el cuerpo de un niño grande. Claramente, nunca tuvo la oportunidad de jugar cuando era un cachorro, ¡así que tiene toda la energía y la alegría de un cachorro de 16 semanas! Todavía no tiene modales, pero estamos trabajando en ello.

El comportamiento de Max se debe al largo tiempo que pasó encadenado y sin poder moverse, pero ahora Kerry se encarga de enseñarle lo hermoso que es ser un perro en un hogar amoroso, listo para ser adoptado por una familia que lo cuide y le entregue todo el amor que nunca tuvo.

Es un cachorro grande y simpático. Le encanta jugar… Más que a cualquier perro que haya visto. Y si estás sentado en el suelo o en el sofá, no creas que tendrás espacio personal. Él estará sobre ti en segundos. Él va conmigo a mi oficina todos los días. Él solo mastica su hueso mientras yo trabajo y nunca le ladra al cartero ni a los niños que pasan. ¡Es un absoluto placer tenerlo!

Aunque su pasado fue triste y solitario, atado a un árbol, sin compañía, Kerry se ha encargado de que el futuro de Max sea prometedor, y espera que la familia que lo adopte lo llene de amor, tal y como ella lo hace desde que lo rescató.

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