Holanda prohíbe el uso de collares eléctricos para perros

Los collares eléctricos para adiestrar perros han sido prohibidos en Holanda. Carola Schouten, ministra de Agricultura, ha concluido que “causan un sufrimiento considerable” a los canes y ya no podrán utilizarse a partir del año 2020. El Gobierno ha querido dar tiempo “a todos los usuarios de este tipo de equipos, ya sean particulares o empresas”, para que estén a punto cuando la ley que regula el trato dispensado a los animales haya sido ampliada. El departamento de Defensa ya no los emplea, pero la policía sí lo hace con canes especializados en detectar drogas. En este caso, Schouten consultará con las fuerzas del orden para saber si pueden prescindir de los collares. Las operaciones especiales desplegadas por algunos servicios del Estado quedarán exentas.

Fabricados para transmitir impulsos eléctricos, son activados con un mando a distancia. Se presentan como una herramienta para educar al perro y corregir su conducta, pero la ministra indica que “es preciso tener en cuenta el bienestar animal, y por eso los prohíbo”. Enseñan a través del castigo, “cuando el dueño de una mascota debe ser responsable y entrenarlo bien sin necesidad de estos aparatos”, añade Schouten. Según los fabricantes, el perro aprenderá a no escapar y a no mostrarse agresivo, además de controlar sus ladridos. Sin embargo, un estudio publicado en 2014 por la Universidad británica de Lincoln (en el este de Inglaterra), señala “cambios en su comportamiento, estrés y menos capacidad para relacionarse con otros perros y con las personas”. Por otra parte, en los dos grupos observados para el trabajo, “con y sin collar, los que fueron recompensados con comida o caricias, aprendieron lo mismo”.

Los collares ya están vetados en otros países, entre ellos, Suecia, Noruega, Dinamarca Austria, Suiza, Alemania o Eslovenia [en España, Galicia, Comunidad de Madrid y Región de Murcia, los prohíben o restringen] de ahí que la Asociación holandesa de Terapia Conductual para Perros, haya saludado “una medida que ha tardado mucho”. Sus portavoces admiten que estos aparatos son “indignantes”, pero también muy populares en Holanda, porque “los dueños no quieren perder el tiempo” en modificar algunos comportamientos caninos. Tampoco ayuda que los aros se obtengan en tiendas para mascotas como un accesorio más.

Por el momento, la medida no incluye la venta, algo que la Asociación Protectora de Animales considera un error. “Al menos, que los comercios expliquen a los clientes que ya no podrán ponerlos a partir del próximo año”, recuerdan en su página de web. Desde allí, animan también a “marcar el 144 [número de la policía para los animales] para denunciar a los que sigan aprovechándolos”. En 2018, ya se prohibieron en Holanda los collares educativos de pinchos, que suelen ser portados por perros de tamaño medio y grande. La Protectora de Animales dijo entonces que era “un signo de debilidad e ineptitud” por parte de los dueños porque hay otras formas de enseñarles. Ahora ha hecho lo mismo.

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