Los perros entrarán en los autobuses madrileños, pero con una tarjeta especial. ¿Costará dinero? ¿Dónde se sacará? ¿Es una medida disuasoria?

Una buena noticia. Muy buena. Como siempre habrá gente que se opondrá de entrada. Olvidan que los perros hace muchos años que pueden ir en los trenes de Cercanías y ya llevan en torno a un par de años en el Metro de Madrid, algo más en el de Barcelona. Nada de eso ha supuesto ver jaurías corriendo por los pasillos subterráneos o por los vagones. No ha habido conflictos.

La gente con perro no va a lanzarse a llenar trenes, metros o autobuses. Preferimos pasear por parques como El Retiro. Viaja en transporte público la gente con perro a la que no le queda otra opción.

Y en cualquier caso, con respeto y civismo y cumpliendo las normas hay sitio para todos.

Vayamos con las normas. ¿Cómo podremos viajar en los autobuses madrileños? Es un espacio más reducido e inestable y parece despertar más recelos de entrada.

El texto que me ha llegado es escueto y deja dudas.

La novedad más destacada del nuevo articulado es que EMT permitirá viajar con mascotas, fundamentalmente perros, por su propio pie. En este sentido, a la normativa actual que permite viajar con perros y otras mascotas en trasportines o similares y que permite acceder con perros por su propio pie cuando se trata de animales guía de personas discapacitadas o ciegas, se agrega la posibilidad de viajar con perros siempre que el propietario disponga de una tarjeta específica de autorización expedida por EMT.

A este respecto, los perros deberán viajar en todo momentosujetos con correa y con bozal puesto y deberán situarse, tumbados, bajo el asiento que ocupe su propietario o acompañante en la parte delantera del autobús (es decir, entre la puerta delantera y la puerta central).

Se permitirá el acceso al autobús con perros todos los días de la semana durante todo el servicio excepto los días laborables entre las 7:30 y las 9:00 horas y entre las 16:30 y las 19:00 horas. El acceso al autobús con perros estará, en todo caso, limitado a un animal por vehículo, y supeditado a la ocupación del vehículo según criterio del personal de EMT.

Es decir, hay que evitar horas punta como en el Metro (en julio y agosto no hay restricciones), solo se permite un perro por bus, hay que ocupar los asientos delanteros y en perro debe permanecer tumbado bajo el asiento. Es decir, es requisito obligado ya de entrada que el animal esté mínimamente ocupado.

Es importante destacar que conceden al conductor de autobús la última palabra.Si considera que ya está muy lleno o va a estarlo puede perfectamente negarse a dejarnos subir.

Las principales dudas son las relativas a que habrá que tener una “tarjeta específica de autorización expedida por la EMT”. ¿Tendrá coste? ¿Qué documentación habrá que aportar para obtenerla? ¿El perro tendrá que pagar billete? ¿Dónde se podrá conseguir?. Aun no lo sabemos.

Me da la impresión de que este requisito está puesto como un freno, una barrera, para que haya pocos perros subiendo al autobús. Me parecería más lógico pedir la cartilla veterinaria al día o el pasaporte europeo para animales de compañía. Como en el Metro o Cercanías, vamos. O como para cruzar la frontera con Francia.

Además de un posible elemento disuasorio, es un impedimento especialmente para los turistas (nacionales o extranjeros) que visiten Madrid con perro y cada vez son más. También para los que tengan una urgencia o una necesidad imprevista que requiera desplazarse con su perro, salvo que resulte puedas gestionar la obtención de la tarjeta en el mismo autobús, cosa que estaría bien, pero que dudo que vaya a ser así.

Y me queda una duda también relevante. Hasta la fecha podían entrar en los autobuses perros pequeños en el interior de un trasportín con su cartilla al día. ¿Eso serguirá siendo posible o también ellos necesitarán esa tarjeta?

Los perros potencialmente peligrosos o PPP no aparecen mencionados, por lo que es de deducir que no están vetados ni tienen que cumplir especiales condiciones más allá de aquellas a las que ya están sujetos. Aunque yo no canto victoria todavía. Tal vez cuando vayamos a obtener esa tarjeta nos encontramos con alguna sorpresa al respecto.

Tenemos la letra, habrá que esperar a ver cómo suena la música para saber realmente hasta qué punto las puertas de los autobuses madrileños se abren a los perros.

Esta foto la hice en el metro de Berlín en 2006. Ahí siguen subiendo sin bozal ni restricciones desde entonces y sin que se registren conflictos,

También te podría gustar...

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *