Maverick, el cachorro lazarillo que se ha convertido en la salvación de su amigo Charlie

El perro adulto perdió la vista debido a una enfermedad ocular y el pequeño le ha devuelto el ánimo y las ganas de vivir

La etología cognitiva, que se encarga de estudiar cómo los animales procesan la información que reciben a través de sus sentidos para aprender, adaptarse y resolver problemas, concede a los perros un grado de inteligencia mayor que el que otorga a la mayoría de especies animales. De hecho, es probablemente por esto que humanos y perros se sientan a veces tan cerca y tan conectados.

Gracias a su inteligencia, y también a su fidelidad, algunos canes son adiestrados para guiar a las personas ciegas, alertar a personas con diabetes antes de tener una hipoglucemia, ayudar en las tareas diarias a personas con diversidad funcional o asistir a las personasautistas, entre otras. No obstante, no sólo son capaces de ayudar a los humanos, sino también a otros perros.

Y si no que se lo pregunten a Maverick, un cachorro de tan solo unos meses de vida que se ha convertido en la salvación de Charlie, un perro de 11 años de edad -casi 90 para nosotros- que está prácticamente ciego debido a una enfermedad ocular que lo dejó sin ojos. Es cierto que la mayoría de perros van perdiendo la visión con los años y acaban apañándoselas solo con su olfato y su oído, si bien lo de Charlie era un caso mucho más grave.

De hecho, tras quedarse ciego, su ánimo decayó por completo y fue entonces cuando sus dueños decidieron adoptar un cachorro (Maverick) para que le guiara. Gracias a ello Charlie sale ahora a pasear cada día, e incluso se ha contagiado de la energía que desprende Maverick que, de alguna manera, ha hecho retroceder el reloj biológico del que ahora es su hermano mayor.

“Definitivamente, Charlie es mucho más juguetón ahora con Maverick al lado. Antes, cuando le comprábamos juguetes los dejaba ahí abandonados, pero ahora ambos juegan juntos siempre”, asegura en declaraciones aThe Dodo Chelsea Stipe, la propietaria de los canes, que confiesa que los dos perros conectaron de inmediato y son ahora uno el mentor del otro.

Asimismo, Stipe relata que Maverick, pese a ser un cachorro, parece entender muy bien a Charlie y el mundo diferente al suyo en el que vive. “Sabe que Charlie es diferente, le deja juguetes delante y cuando lo ve moverse se pone en guardia y lo ayuda a mantenerse en la calle cuando salen a caminar”, prosigue la dueña de los perros, que está convencida de que la diferencia es, precisamente, lo que más une a sus mascotas.

En definitiva, una historia que da cuenta de que los perros no solo son el mejor amigo del hombre, sino también de sus iguales, por los que son capaces de dejar a un lado incluso la locura que va ligada a la condición de cachorros por sentarse tranquilamente a la vera de uno de sus homólogos al que no ven pasar por su mejor momento.

Su perfil en Instagram ❤

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