¿Pero estamos locos? Una perrera municipal en la Sierra de Madrid permite las peleas controladas entre perros, un método bienintencionado y supervisado que, sin embargo, resulta muy polémico.

Una perrera municipal en la Sierra de Madrid permite las peleas controladas entre perros, un método bienintencionado y supervisado que, sin embargo, resulta muy polémico.

El Centro Integral de acogida de animales abandonados de Guadarrama (Madrid), tiene una peculiar forma de integrar a los perros que acaban en sus instalaciones: les deja pelear entre ellos. Las imágenes y vídeos a los que ha accedido ESdiario lo muestran de una manera clara, están tomadas dentro de las instalaciones.

Conviene destacar que el centro municipal, gestionado por una empresa privada, no lo hace de cualquier manera, hasta el punto de que son sus propios responsables quienes graban esos vídeos y los difunden con una explicación de su método: se trata de acostumbrar a animales de distintas procedencia, recogidos en la calle a menudo, a convivir entre ellos.

Es decir, no incentivan las peleas con un afán cruel ni lúdico, ni tampoco de cualquier forma: los perros suelen ir atados, atendidos por un monitor e incluso con bozal. Y el objetivo es que entren en contacto entre ellos y se organicen de manera natural con las jerarquías habituales en las manadas.

No obstante, las imágenes pueden herir sensibilidades y de hecho un grupo de vecinos de Guadarrama se muestra horrorizado por el método, que tiene apoyos y detractores en todo el mundo, algo que confirman los comentarios de los usuarios del perfil en Instagram del director del centro, que este periódico conoce pero no publica al objeto de evitar molestias.

Las peleas no tienen una intención lúdica, sino educativa, y están controladas por monitores, pero las imágenes no gustan a todos

La Fundación Affinity afirma, entre sus recomendaciones, que el uso de bozal puede no ser recomendable para evitar heridas en los animales, pero también es un instrumento válido para lograr el objetivo que la perrera de Guadarrama persigue. Depende, pues, de cómo se utilice:

“Utilizar el bozal para conseguir que dos perros dejen de pelearse. Los perros se pueden pelear y hacer daño incluso teniendo el bozal puesto y el conflicto que tienen no solo puede seguir estando sino que puede empeorar. En cambio el bozal se puede utilizar como medida de seguridad mientras se realizan ejercicios para que los perros cambien la mala percepción que cada uno tiene del otro”.

Fenixcam es la empresa que dirige el centro público del Ayuntamiento de Guadarrama y, en su página web, asegura que sus principios son trabajar para encontrar hogar a animales abandonados con un “espíritu de amor y entrega,sencillez y humildad”.

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