Perro / miedoso

EL SÍNDROME DE PRIVACIÓN SENSORIAL: PERROS QUE VIVEN CON PÁNICO

Un perro excesivamente miedoso y que manifiesta pánico de forma repetitiva ante los estímulos del día a día podría estar afectado por el Síndrome de Privación Sensorial.

Para conocer este trastorno, su origen y cómo afrontarlo, hemos entrevistado al etólogo Pablo Hernández, quien explica que el síndrome de privación sensorial es una patología del comportamiento canino provocada por la falta de estimulación sensorial del cachorro durante sus primeras fases de desarrollo.

“La causa más frecuente de este síndrome es el aislamiento del animal en entornos muy pobres –poco estimulantes-, como zonas rurales despobladas rehalas de perros, entre otras circunstancias similares”, señala el especialista.

Cuando el cachorro crece en aislamiento y no se expone a la diversidad de experiencias que puede proporcionarle un entorno enriquecido, la interacción con otros perros o con personas, las zonas nerviosas de su cerebro encargadas de procesar los estímulos sensoriales no se desarrollan correctamente.

Los síntomas

Los síntomas más habituales del síndrome de privación sensorial están relacionados con la incapacidad del animal para adaptarse al entorno y a sus cambios: sólo se siente a gusto cuando se encuentra aislado. En tal sentido, Hernández enumera entre los síntomas característicos de este trastorno los siguientes:

-El perro reacciona con miedo o pánico al contacto con otros perros y personas, o al enfrentarse a estímulos característicos del entorno urbano como los ruidos procedentes del tráfico, multitudes, obras, etc.

-No explora ni olfatea durante el paseo (si es que tolera salir a la calle).

-No es capaz de habituarse al contacto con otros individuos y puede inhibirse completamente (no come, no juega, etc.) en presencia de individuos distintos.

¿Es posible que el perro mejore con terapia? 

El síndrome de privación sensorial se clasifica en tres estadios, según el grado del déficit sensorial. De estos tres grados, sólo en el más leve de ellos la terapia puede tener realmente unos efectos significativos, advierte nuestro entrevistado.

“En los otros dos, en la mayoría de los casos, la terapia puede conseguir ciertas mejorías pero, desgraciadamente, no suelen alcanzarse cambios importantes. Los perros con este problema muy raramente llegan a ser perros `normales´ en su comportamiento”, agrega el etólogo.

¿En qué consiste la terapia? 

El objetivo principal de la terapia – explica Hernández- debe ser mantener dentro de unos niveles aceptables el bienestar del animal: “Hay que entender que los perros sometidos a semejante `amenaza´ del entorno pueden sufrir grados de miedo y ansiedad muy elevados”.

Destaca que, para conseguir dicho objetivo, es posible realizar adaptaciones del entorno, practicar diferentes ejercicios de modificación de conducta para tratar de “habituar” al animal a los estímulos que condicionan su comportamiento y administrar medicación que le ayude a superar su estado de miedo y ansiedad permanente.

Consejos para afrontar este trastorno

Para concluir, nuestro especialista entrevistado ofrece varios consejos para quienes tengan un perro con esta patología:

-No forzar al animal a enfrentarse a sus miedos, ya que esto puede incrementar el miedo y la ansiedad, incluso desencadenar estados de indefensión significativos.

-Es fundamental tener mucha paciencia y nunca enfadarse con el perro; “por mucho que nos frustre su comportamiento, el que peor lo pasa es él”.

-Adaptar una zona de la vivienda que sirva como lugar seguro al perro, donde pueda permanecer tranquilo, ayudará mucho a mejorar su bienestar.

-Buscar la asesoría de un etólogo veterinario y no esperar que el perro mejore por sí mismo.

También te podría gustar...

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *