Un veterinario emprendedor que llegó a Valladolid por amor

Hace dos años que dejó su Huelva natal. Allí quedaron su familia y amigos, su carrera profesional y, sobre todo, la estabilidad de un negocio que le iba bien y que siempre había sido su sueño. Lo dejó todo para venirse a Valladolid por amor, una decisión de la que se siente orgulloso y que le ha hecho sacar las fuerzas necesarias para empezar de cero. Es José Tirado, un veterinario que acaba de poner en marcha la clínica veterinaria El Salón, en la calle Amor de Dios.

Gran amante de los animales, cursó la carrera de Veterinaria en Madrid y en Córdoba. Su primer trabajo llegó pronto, en Galicia, para una campaña de vacunación de lengua azul. Fueron cuatro meses durante los cuales disfrutó de la experiencia de estar en contacto con la ganadería y el campo. Más tarde trabajó en Sevilla, en un hospital de caballos, hasta que decidió regresar a su pueblo, Ayamonte, y establecerse por su cuenta, primero como veterinario equino a domicilio y poco después, con su propia clínica, a la que llamó El Salón y que inauguró en 2009. «Fue una decisión difícil por el gran esfuerzo económico que suponía el proyecto. Finalmente pude llevarlo a cabo gracias a la ayuda familiar», relata este emprendedor.

Fueron diez años plagados de éxitos profesionales y personales con este negocio. El trato con los animales y con sus propietarios solo le daban satisfacciones. Pero decidió trasladarse a la capital del Pisuerga. «Muchos me decían que era una locura dejar mi trabajo allí, con toda la clínica montada a pleno rendimiento,pero mi vida personal era más importante. Llegué a Valladolid en verano del 2017 con la idea de trabajar por cuenta ajena y mantener en la distancia mi clínica de Ayamonte, con la ayuda de un empleado», cuenta José. Pronto encontró empleo como comercial en una empresa de distribución de productos zoosanitarios y aunque estaba contento, echaba de menos el contacto directo con los animales.

«Gestionar la clínica desde Valladolid fue más complicado de lo que había pensado y finalmente decidí cerrarla. Todos los míos me animaron para que abriera en Valladolid y que siguiera con mi vocación. Mi familia política me apoyó mucho y me cedieron un local de su propiedad para que pudiera empezar otra vez de cero. Conocían bien el barrio y me aseguraban que los vecinos me recibirían bien, como así ha sido», dice. Venció sus miedos e invirtió todos sus ahorros para volver a levantar su sueño. Lo ha conseguido sin subvenciones, porque, según cuenta, no cumplía el perfil. Los trámites para el alta fueron complicados. Primero presentó el proyecto, luego solicitó la licencia de apertura, la comunicación ambiental y más tarde la licencia de primera ocupación. «Yo ya tenía experiencia, pero aún así, no fue sencillo. Tuve una gran ayuda por parte del arquitecto técnico Javier Bolado, que me facilitó gran parte de los trámites», indica.

José sigue colegiado en Huelva ya que allí sigue encargándose de la gestión sanitaria de un zoológico. También se ha colegiado en Valladolid, que le ha gestionado el alta en el Registro de Profesionales y de Centros Veterinarios.

El Salón

También te podría gustar...

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *